Thursday, June 15, 2006

Danya y Edmundo Valadez
Cuando lea este post, si llega a hacerlo, Danya Elizabeth, mi sobrina, no sabrá por supuesto quién es o fue Edmundo Valadez. No es de extrañar que lo ignore, lo raro es la relación que hago entre el nombre de ella y el de un escritor guaymense que falleció desde 1993.
El hecho es que hoy jueves 15, Danya llega a la rosa edad, la más cursi y llena de conflictos, vanidades; la más fácil de olvidar después... eso creo al menos, pues para esta tía jamás existió el deseo de una fiesta de quince años. Por amargada?;tal vez, ¿o por tronar en Historia o en Física?
Hoy coloco el nombre de este escritor que en mayo de 1986 recibió el Honoris Causa por la Universidad de Sonora por su brillante trayectoria en el género de Cuento. Y recuerdo a Valadez, el que nació acá en el Callejón de los Triques porque en una visita que hizo a este Puerto, le pregunté qué tan benéfico o terrible era escribir un diario. Don Edmundo me miró y en tono pausado y lleno de luz, pronunció la frase que siempre recuerdo de él: "al escritor que no escribe todos los días, se le va haciendo chico el idioma". Por eso, lejos de rechazar esta pregunta, me respondió que escribir a diario es recomendable, igual que leer siempre. Es un ejercicio", dijo. Y se fue.
Le expuse esa pregunta porque el día que nació mi sobrina: una mañana de junio del 91, Hermosillo sufrió un apagón del suministró de energía electrica que afectó, más que la iluminación de las casas, la refrigeración de los alimentos y la de los habitantes en semajante tiempo de temperaturas altas. Por ello ese día en que sobraban los motivos -además de que en lugar de Danya esperaban a un Diego que nunca llegó a la casa de los Saucedo Cajigas- inicié un diario "personal" en nombre de la niña que ese quince de junio llegó a ser una habitante más en este mundo. Y, aunque se extravió la libreta de aquel relato de sucesos, la página del primer día concluía con la frase: "Con permiso, voy a crecer"
Hoy que no sé qué regalar a mi entrañable Danya, le envío el recuerdo de aquel diario que alguna vez cruzó al menos en una pequeña conversación del Maestro Valadez.
Vayan desde aquí los abrazos que una quinceañera nunca... nunca, ha de rechazar.
p.d. Y ya que andamos con saludos y abrazos, uno más para Mundito, mi sobrino nacido en el 2000, quien hoy se gradúa en el Kinder El Principito.

2 comments:

Marmoleja said...

¡Que bonito post, Pina!.... y que mejor regalo para Danya que existir una mensaje de felicitaciones en un espacio virtual como "olas con o sin ache"

Pina said...

Gracias, Marm. Por cierto, enseguida de éste publicaré el poema de Alejandro Ramírez,(http://cantarola.blogspot.com/) ,ganador de los Juegos Florales "Anita Pompa de Trujillo -en exclusiva- pues aún no lo publica ni el Instituto Sonorense de Cultura.

Saludos y si puedes dále un abrazo de mi parte a la Danya