Wednesday, March 26, 2008

m&m
Aunque no lo crean, la imagen muestra la colocación de la primera piedra de lo que serán el primer cine después de 3 años, un mes, y 23 días sin ninguno (ni de húngaros siquiera) en que hemos vivido en este puerto. Las 8 salas de cine pertenecerán a la cadena MM -cuando menos- aunque espero puedan proyectar películas dignas de un modesto cinéfilo.
p.d. La foto grande la tomó esta servilleta y a la servilleta vestida con blusa de color púrpura y mezclilla la pueden ver en las imágenes que tomaron y publican hoy El Vigía y La Voz del Puerto.
Ah: prometer no empobrece. Ya ven el Bebo Zatarain se la pasó prometiendo primero 5 salas de cine, luego quitó la casa de la cultura de su edificio para establecer su comité de campaña para ser el Diputado que hoy es. Y luego que se fue (y le fue muy bien -¡qué bueno!) pudimos regresar la casa de la cultura a su verdadero recinto.
Ya ven lo que dice el refrán: "de buenas intenciones está el infierno lleno".

Sunday, March 23, 2008

bienvenidos!!! David y Agnes llegando mochila al hombro
Llegaron a las 6:00 de la tarde del 21 de marzo, hora y fecha declarada por la UNESCO para festejar a la Poesía en el mundo.
GRACIELA WIDER: FINEZA Y RESPIRACIÓN
Por Reynaldo García Blanco
La poesía es respiración. Lo sabía Bashô. Lo proclamaba Emily Dickinson. Me lo confirma Graciela Wider. Cuando la máquina de hacer poemas hecha a andar se armonizan varios sistemas. Puede fallar alguno y a tropiezos salen los textos. Pero si falla la respiración la eutanasia del poema está dictada de antemano.
Lo simple del aire / Graciela Wider (Edición de Autor, Buenos Aires, 2007) es una muestra de esa poesía de orfebre que tanto reclamaba Vicente Huidobro al pedir la devastación del poema. Ese quitar toda rima, todo los caireles y se quedaba algo esos es el poema. Los textos de la Wider me recuerdan un tanto a esos hacedores de tallas en maderas que gubias o escorpinas en mano toman un madero y comienzan a quitar esquirlas y fragmentos y obtener como resultado final un desnudo o un caballo encabritado. Eso es. Quitar, quitar, nada de agregados. Tal vez viniera muy bien a este poemario estas palabras del alemán Gottfried Benn: Si usted le quita a lo que ha rimado todo lo que tenga que ver con sus sensaciones o sentimientos, lo que queda, si es que queda algo, eso quizás sea un poema.
Divido en diez partes Lo simple del aire es un recorrido por esos arpegios que tocan y pleitean la vida de una mujer que puede cantar y sufrir a la vez pero también no deja pasar un gesto donde lo doméstico o la extrañeza del ser se vuelven pasto y cuerpo para un poema.
La mujer que piensa y distingue toma partido y sabe las consecuencias que puede traer ese tener conciencia de escritura: En este espacio/ todo está por escribirse/hay una tímida franja/ donde/ lo que no fue / va siendo/ y se va haciendo/ lentamente (Página 5). Verdadero riesgo donde los roles de géneros se diluyen y la cadena lacaniana de significantes marcha muy unida en pos de un discurso aparentemente sencillo pero que en realidad aboga por la profundidad del ser.
La poesía como acto de salvación. Palabras como un asidero donde los miedos confluyen y se hacen perpetuos: Es muy grande el abismo// Si no me largo es/ porque ya estoy perdida/ antes de empezar (Página 53). La idea del minotauro toma cuerpo, carne y presencia. Las palabras avanzan por el páramo. La mujer que escribe se hace verbo y no le queda más alternativa que pleitear la felicidad.
En los días que corren hay zonas de la poesía que exploran desde la sencillez las más complejas relaciones del individuo con su entorno. Lo puramente genital se convierte en arma. En manera de legitimar una manera muy particular de ser, de respirar, de tener carné de identidad, status y referencia: Cuando se detenga/este dolor que/grita entre las piernas//cuando ni fuerzas/por las pestañas/ puedan entrar//recién ahí/cerrá mis ojos/ abrí mi idioma// y si encontrás las letras/ las firmes letras/ hablá por mi (página 61) Graciela Wider se convierte en su propia defensora. Arma y desarma su discurso sin más aprehensión que conocerse a sí misma.
En Lo simple del aire asistimos a una muy sutil utilización de los instrumentos del deseo. A una sospechosa adecuación de las herramientas que permiten acercarnos a la dura realidad de la vida. Realidad que es matizada por el asombro, la felicidad, los desamores, la ternura y por supuesto que la muerte: Las plantas/ necesitan agua/ les sobra sol// no permito/ más dolor/ en este cálido diciembre // ¿cuántas otras muertes/ tendré que respirar/ antes de la mía? (página 69).
Poemas de la brevedad profunda. Lo simple del aire está marcado por esa lucidez irradiante que tanto necesitamos en estos días de smog. y barbarie.
Gracias Graciela Wider por regalarnos tu aire, tu respiración. Caminemos juntos pues este sendero donde lo cotidiano estalla y se convierte en poema.
Marzo 15 / 2008
Santiago de Cuba.