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Saturday, July 17, 2010

MUJERES & PLACERES*
*Por Reynaldo García Blanco
Al poeta argentino Oliverio Girondo le gustaban las mujeres que volaban. Lo dijo en un poema muy singular: Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. En lo que respecta a mí, ahora que entramos en el tema, me gustan las damas que cantan cuando se duchan o van por la calle entonando boleros, con la posibilidad real de provocar un accidente. Me gustan las que meditan y cocinan con un sentimiento tántrico y piensan, como los tibetanos, que en la vida hay tres placeres: el estornudo, el orgasmo y la muerte.
Una estudiante francesa le preguntó al Cronopio mayor Julio Cortázar: ¿Qué es lo que más le gusta de mí? Y el autor de Rayuela le contestó: Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.
Me deleitan las mujeres que se maquillan hasta el infinito a punto de perder trenes y aviones. Las que te llaman en francés y no soportan el inglés.
¿Cómo sería aquella Sulamita que el rey Salomón comparara con yegua de los carros de Faraón? ¿Cómo sería su cuerpo?: Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de mano de excelente maestro. Tu ombligo como una taza redonda que no le falta bebida. Tu vientre como montón de trigo cercado de lirios. Tus dos pechos, como gemelos de gacela. ¡Ah, esos ardores! Como una consigna política la revolución de tus pechos.
Me gustan las hembras que tienen una herida en el vientre, un caracol terrestre al lado del espejo, un lunar en la nalga izquierda.
Me gustan las que no dicen malas palabras al no ser que se golpeen el codo o la rodilla y entonces se acuerdan de Teresa de Calcuta.
Prefiero las que les gusta una puesta de sol y que se han leído la Biblia, el Kamasutra y Adiós a las armas, de Hemingway. Jorge Luis Borges amó a una mujer imposible. Le ofreció su soledad, su oscuridad, el hambre de su corazón. Trató de sobornarla con la incertidumbre, con el peligro, con la derrota. Y se quedó ciego para siempre.
Tengo especial predilección por las que hacen Pajaritas de papel y les tienen miedo a los gusanos y hasta los gatos se enamoran de ellas. Las que creen en el karma, la reencarnación y los chacras. Y bueno, la capacidad de volar debe estar presente como en la María Luisa del poema de Oliverio Girondo. Y todo ello se complementa con esa trinidad, divisa de los monjes tibetanos, que en la vida hay tres placeres: el estornudo, el orgasmo y la muerte.

Monday, January 19, 2009

y Poe apaga 200 velitas en su nido secreto

Wednesday, September 10, 2008

aquí les va algo del Paco moon

Suave Fiesta Patria. Por Francisco Luna.

“Suave Patria: Tu vales por el río De las virtudes de tu mujerío”.
Ramón López Velarde.
Algo muy arraigado en la cultura laboral mexicana son los puentes patrios, la bonita costumbre de feriarse los días que quedan atrapados entre un día no laborable y el fin o inicio de semana.
Bonita costumbre que tendremos que negociar en condiciones de libre mercado. En México, time no necesariamente is money. Time es la invocación del gozo, del placer, el desmadre y el reven; Money es la evocación de un pasado bonancioso y efímero, nostalgia del optimismo dizque primermundista.
Viva el cotorreo. Vamos a la playa, ¡ooooooh! Puente significa asumir el desprejuicio y la guasanga como filosofía de la vida. Voltear hacia donde están los que trabajan o se preocupan demasiado por ello, y decirles: ¡Que trabajen los burros! Ufanarse del irigote como quien cancela, de antemano, toda posibilidad de bienestar social en lo futuro.
Son las Fiestas Patrias, parte del humor nacional, como tomar el ángel de la Independencia en los días de pasión futbolera, como salir a la calle en una manifestación de odio a la impunidad, como taparlas en plena luz de día, en un cafetín de el centro de la ciudad, con la tambora sinaloense por delante, para celebrar el pago de una cosecha o la liquidación de una cuenta pendiente: es parte del ser mexicano, abrirse las puertas del paraíso si no por amor, awuewue. Es el sentimiento, la psicodinámica que el filósofo Jorge Portilla llama: La Fenomenología del relajo.
Son días para curarse el espíritu que hace trabajar al mexicano. Darle a la patria lo que se merece con cantos, poemas de luces, comida típica, cervezas y tequilas. Sueños patrióticos de ser cada día mejores hombres y mujeres. Nadie quiere el mal para si mismo: quiere ser como es en la infracción a las reglas, o contrariamente, gozar en la paz que presta un día de asueto, sólo un día entre semana y no otros como si fueran sábados o domingos. Presten pa la orquesta: la vida diaria es desánimos y vapuleo constante. El Puente es el tránsito entre la nómina y destapar la primera cheve, entre ser ciudadano en toda la extensión de la palabra y ser empleado sin mas expectativa que pagar pasto, corral y agua, amen de la luz eléctrica, carísima de por sí.
Ciudadanos: Vivan Los Puentes Patrios. Viva el Hedonismo Revolucionario y el Diletantismo independiente. Viva la patria sublime, suave y refuegoza. Viva su gente, su geografía, su comida y los cuetes, pirotecnia que simulan los símbolos de la patria, mientras un hot dog resume el proceso de transición del Tomátl en catsup y el guacamole en relish de pepinillos.
Patria transcultural, vendedora de frutas y brazos migrantes: “El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros de petróleo el diablo”: Pobre Patria Suave; que nos congregas a mexicanos, de aquí y de allá, al jolgorio que como tú, “Patria mía / en piso de metal, vives al día / de milagro como la lotería.”
Vamos Patria, a divertirnos con fe y bailazo y con el vate de Jeréz, las obras completas de López Velarde que me acompañan, de canto y alabo:
“Te amo no cual mito,
Sino por tu verdad de pan bendito,
Como a niña que asoma por su reja
Con la blusa corrida hasta la oreja
Y la falda bajada hasta el huesito”.

Thursday, August 14, 2008

“Algunos hay que parecen zurdos de las dos manos.”
Alejandro Casona

Friday, August 01, 2008

eclíptica frontera en minúsculas.
para Bu, César, Fita, la Tita, Rosa, Raúl y Lila -que viajaron conmigo-,
Aura, Rascón...
y el planeta entero.
hace trece años, a la hora en que agrego estas líneas, mis pies volaban en dirección al viejo continente. yo sentía realmente las alas, no sólo del espacio físico, sino del tiempo; era la frontera entre dos fechas y meses distintos. era el 31 de julio y durante el vuelo, en algún sitio -de nunca supimos dónde- se llegó de manera oficial al día uno de agosto -el día de la esperanza-.
quizá fue a esta hora cuando te escribía una carta, Fita; no sé, jamás podré saberlo con precisión; lo que sí puedo recordar es que te hablaba precisamente de esto; lo que no sabía (cómo habría de hacerlo entonces) es que en la cabalística cifra de 13 años más, ambas rodaríamos por una noche como esta sin dos personajes tan entrañables como Aura y Rascón Banda.
¿por qué la fotos del eclipse de sol y de Martín Contreras ahora?; lo explico: él (que alguna vez fue mi jefe, editor) acaba de enviarme ayer esta foto junto a otras 2, en un e.mail desde Barcelona, ahora que disfruta la maravilla de Europa, a la cual hoy hago remembraza.
y sucede que esto viene a colación precisamente hoy, cuando también mi hermano Julio César está viviendo ya el mediodía en Noborsibirsk, Rusia, mientras están en espera de observar el eclise de sol.
así que la feliz y triste coincidencia es que esta noche local y medio día allá muy lejos es curiosmente eclipsada y hoy sucede que al menos en nuestro más cercano entorno Alejandro Aura y Víctor Hugo Rascón Banda eclipsan un momento de manera mundial, es decir, sin pretenderlo vuelven prácticamente de noche al mundo entero o al menos de manera momentánea a una buena parte de este planeta.
en fin, vuele desde aqui un abrazo que al menos inunde de amor y buena esperanza a este, pequeño y grande, mundo nuestro, al que dedico este aparentemente inútil escrito desde aquí, un momento después de disfrutar de Cinema Paradiso.

Tuesday, July 29, 2008

CON LOS ZAPATOS AL REVÉS.
El chivo estaba muy contento, era día de su santo, hizo un gran banquete e invitó a todos sus amigos. Desde muy temprano se mojó su pelo, se peinó, se vistió con la ropa más bonita y se puso los zapatos que había comprado.
En la fiesta, el chivo, muy presumido, lucía sus zapatos nuevos; de repente pisó sus agujetas y se sentó para amarrárselas y se dio cuenta que traía sus zapatos al revés, sintió mucha pena y cruzó las patas para que los demás no se dieran cuenta.
Su compañera chiva lo invitó a bailar. Al principio no quería, pero los demás empezaron a aplaudir y no le quedó de otra que aceptar. Estaba muy incómodo.
Cuando terminó la pieza, rápidamente se fue corriendo a su corral a cambiarse los zapatos. Salió muy a gusto, pero nadie de los invitados se dio cuenta porque no usaban zapatos.
El chivo muy alegre bailó toda la noche con sus zapatos nuevos.
Este es un cuento de Emili Buitimea Yocupicio, alumna del Taller de Literatura. El texto forma parte de una serie de cuentos infantiles que serán publicados por el FONCA en español y la lengua Mayo, junto con narraciones de distintas comunidades indígenas de México.