Friday, July 27, 2007

27.07.2007
Te escribo en el año del perro
En agradecimiento a la vida por volver -y hacerlo sana y feliz- comparto algo lindo: les muestro algo de Reynalgo García Blanco, nuestro gran amigo poeta cubano a quien aun no se le ha cumplido el deseo de venir a Horas de junio.

Saludos...

Dos poemas de Reynaldo GarcíaBlanco

Te escribo en el año del perro

Te escribo en el año del perro para decirte que no creo en los horóscopos.

Han sido demasiadas las guerras los jardines arrasados los giravientos tirados al olvido.

Nadie es carne de la carne sin alistar sus brazos.

Caen los miércoles como la mostaza en el mantel.

No es posible definir los denarios para comprar el pan y los libros que otros compraran a precios de usura.

Te escribo en el año del perro sin hacer caso de la jauría de esas músicas que caen de sopetón nos ponen cardíacos irreverentes sordomudos.

Aquí no hay línea de la mano izquierda no hay runas no hay una solvencia para sentarnos sobre una piedra blanca y en el espejo del agua se pueda leer el día de la muerte o el casamiento.

Han sido suficientes los sobresaltos a mano armada a mano profunda a mano silbante que nos saluda nos dice adiós y luego busca el cuello y nos ahogamos.

Aquí no hay signos zodiacales peces sombríos o palomas mensajeras que traigan un respiro.

Soy el húmero el coyote la platea donde bailo la danza de la sobrevivencia y esto no está escrito en ninguna parte.

Te escribo en al año del perro para decirte que no creo en los horóscopos.

No morir hasta haberlo visto todo.

Mi mujer cantando Alfonsina a las diez de la noche

Unas muchachas recostadas a los médanos

Un poeta robándose las obras completas de Severo Sarduy

Tres prostitutas en Medellín que me confunden con un nicaragüense

Un ciego cantando de espaldas al mar

Fayad Jamis leyendo El ahorcado del Café Bonaparte

Una librería con todo Borges y Los alimentos terrestres de Gide

Un pingüino muerto en las costas de Talcahuano

Otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel

Mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas

Un policía leyendo a Rainer María Rilke

Thiago de Melo y María de Aparecida preguntándome por Cuba

Mi padre bebiendo té con bergamota a punto de morir

Una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí

Tres mendigos sonrientes en la Avenida paulista

Dos revistas Orígenes en la Librería Renacimiento

Unas vacas nadando en el mar de Manzanillo

Un tren francés roto en las llanuras de Camagüey

Un vendedor de agujas con poemas publicados

Un ciervo herido que busca en el zoológico amparo

Mi hermana a la salida de un quirófano

La Plaza de la Revolución vacía y oscura

Los muros del Moncada a las tres de la tarde y en agosto

Esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo.

4 comments:

tu.politóloga.favorita said...

Hola! Primera vez que paso.
saludos!

la Li said...

Qué suerte morrocotuda, haber pasado tan justito, tan oportunamente como para encontrarte los maravillosos poemas del Rey.
Y cómo dice que anda mi Pina???

Pina said...

Politóloga:

Gracias por tu visita.
Tal vez a estas alturas ni regreses para ver mi respuesta, pero ya me pasado por tu blog.

Saludos.

Pina said...

Querida Li:
Disculpa que no te haya contestado.
Me he vuelto más irreverente que antes.

Besos hasta la nieve que ahora cubre tu ciudad.