Tuesday, October 04, 2011

para Josefa Isabel

una feria del libro

Carlos Sánchez

El viernes cuatro de noviembre, por la tarde, estará recibiendo un reconocimiento a su trayectoria. Habrá emociones diversas. Sabrán, quienes son ajenos al oficio de la poesía, que el nombre de Josefa Isabel Rojas Molina está ligado a la escritura.

Sabrán también que como vocación tiene la fraternidad, y si los presentes se internaran en alguno de sus libros, entenderán porqué el oficio de la poesía es también una consecuencia, no una pose, no un invento desde la pretensión y la búsqueda del reflector.

Existen muchos, y muchas, que andan por ahí tras bambalinas de la literatura inventándose currículum y premios, asociándose para, en grupo, erigirse como escritores. Entonces orquestan encuentros, tocan puertas de instituciones gubernamentales, consiguen apoyos y pregonan gestiones que se encaminan a la promoción de la lectura. Muchos y muchas de los que allí se agrupan no saben siquiera leer. Pero escriben.

Quienes asistan a lo que será la inauguración de la Feria del Libro Hermosillo 2011, tendrán de frente la mirada de Josefa Isabel Rojas Molina, y tal vez sepan, en caso de que supieran leer las miradas, que la honestidad es un elemento invaluable para la construcción de versos. Conocerán también el respeto que los escritores netos le confieren a la poetisa quien sin pretenderlo ha construido la posibilidad de su nombre para quitarnos el sombrero al momento de saberlo, de escucharlo, de entenderlo.

Cuántos y cuántas van por la vida con sus libros debajo del brazo, como una pose para aparentar ser letrados o leídos. Cuántos y cuántas se colocan el gafete en el pecho para que todos vean que se asiste a un encuentro de escritores porque lo son. Cuántos y cuántas organizan tertulias, obtienen espacios en medios, electrónicos e impresos, y dicen y dicen sandeces y demás creyendo descubrir el hilo negro de la literatura. Cuántos son muchos. Y logran estos espacios gracias a la ignorancia de quienes los dirigen.

Y así van por la vida, auto nombrándose escritores, lectores. Y hacen de la literatura un botín para sus viajes, y obtienen trabajos con seguridad social, y organizan y se van a los festivales de renombre y hablan en nombre de la literatura sonorense, aunque quienes hacen realmente la literatura de Sonora, como Josefa Isabel Rojas Molina, por ejemplo, ni aparezcan en esas filas de afiliados a grupos que luego según nos representan en diversos escenarios del país, incluso en otros países.

Josefa vive allá. En Cananea, y muy poco baja a la capital. Es bibliotecaria y tiene como recámara el sótano de su casa, donde acompaña a sus padres, y a su hija Mariana. Lee un montón, escribe también un chingo. Un día me comentó que cada vez se le dificulta más la lectura, porque tal vez se le acabaron los ojos con tantas letras.

Ese día sentí una conmoción. Recurro a ella cada vez que evoco a Josefa. Pero no podría ser de otra manera. Apertrechada en las letras, y en su ciudad minera, ella eligió como oficio la permanencia con los suyos, y para demostrarlo, sin pretenderlo, está ahora este reconocimiento
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Se ha ido el muralista,
el Maestro Martínez Arteche
Hasta siempre, Maestro Héctor Martínez Arteche.

El año pasado, Héctor Martínez Arteche, quien era originario de la Ciudad de México, recibió un homenaje en el marco del 68 aniversario de la Universidad de Sonora, por su gran labor pictórica. En 1948 inició su carrera de maestro en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó estudios de grabado y pintura mural en la Casa de la Moneda (SHCP) y en el Taller de Integración Plástica (INBA), así como de museografía y restauración en Estados Unidos y Europa.

Obtuvo una beca del Concurso Nacional de Pintura Mural, convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1953 y junto con Héctor Cruz y Héctor Ayala, inauguró el Taller de integración plástica, a cargo del maestro Chávez Morado. Realizó también otras carreras como museografía y restauración, pero su propósito era investigar sobre diversos materiales y prepararse más para realizar su obra.

En 1959 fue seleccionado para representar la pintura joven de México en la Bienal de Artistas Jóvenes de París, Francia. En Confrontación 1967 INBA, fue seleccionado como representante de la nueva pintura en México. Recibió la Medalla de Plata 1992 por labor cultural en beneficio de la comunidad sonorense y en el 2002 fue protagonista de un homenaje por su labor plástica y docente en el municipio de Cajeme.

Entre su numerosa obra de escultura y pintura monumental, se encuentran más de 4 mil metros cuadrados de mural en Sonora y obra gráfica y de caballete, en colecciones privadas y oficiales.

El Instituto Sonorense de Cultura instituyó el año 2000 el Certamen de dibujo-cartel “¿Cómo me imagino el futuro? Héctor Martínez Arteche”, en el que participan anualmente miles de estudiantes de primarias de Sonora. En febrero de 2009, fue reconocido por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora como Creador Emérito 2008-2009, de la región Sur.

Se prepara homenaje

El Instituto Sonorense de Cultura, en coordinación con la familia del maestro Héctor Martínez Arteche preparan un homenaje póstumo a realizarse este domingo 9, en el Teatro del Itson de Ciudad Obregón.

La comunidad sonorense podrá despedirse del maestro Martínez Arteche a partir de las 20:00 horas de este martes 4, en la funeraria Del Valle, en Ciudad Obregón.

Héctor Martínez Arteche(1934-2011)

Su legado incluye trabajos de escultura y pintura monumental, con más de 4,000 metros cuadrados de mural, y numerosa obra gráfica y de caballete en colecciones privadas y oficiales.

Participó en más de 80 exposiciones individuales y tuvo innumerables colaboraciones en muestras colectivas en Europa, Asia y América.

Paralelamente con su quehacer plástico se ocupó en la administración y docencia desde 1955. En 1961 se trasladó a Sonora, para hacerse cargo de la Escuela de Artes Plásticas de la Unison, y desde 1987 fue maestro en el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON).

En 1959 fue seleccionado para representar a México en la bienal de Artistas Jóvenes de París, Francia, y en 1967 seleccionado por el INBA como representante de la nueva pintura en México.

Obtuvo distinciones como “Medalla de Plata 1992” por labor cultural en beneficio de la comunidad Sonorense, por parte Gobierno del Estado de Sonora. En 2002 recibió el “Homenaje” por su labor plástica y docente en el municipio de Cajeme y el premio “Creador Emerito 2008-2009”.

1 comment:

Ivan Angeles Ortega said...

Como mantener una estrella brillando en lo alto, que mejor que recordarla con luz prepia